Marcha Nórdica: Una oportunidad terapéutica en el Parkinson

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La alteración de la marcha

La enfermedad del Parkinson es un trastorno progresivo, de larga duración e irreversible que afecta además del 1% de las personas de más de 55 años. Esta enfermedad se caracteriza por una degeneración de las neuronas dopaminergicas de la sustancia negra.

Las alteraciones en la marcha y el equilibrio son muy incapacitantes y difíciles de tratar, provocando caídas que pueden derivar en fracturas y la posterior inmovilización. Después de este tipo de sucesos, los pacientes con Parkinson suelen adquirir miedo a caídas futuras, generando la auto-restricción, la reducción de actividad física y de la calidad de vida.

Se mengua la velocidad de la marcha, la amplitud de la zancada, la cadencia y la base de sustento. O cambian el espacio entre pie y pie y posan uno enfrente el otro, lo que los dificulta el hecho de andar. Otro síntoma es el bloqueo al inicio de la marcha, es cómo si tuvieran los pies pegados al suelo y no los pudieran levantar. En definitiva, se pierde el automatismo de andar.

 

La Marcha Nórdica: Una mejora en la calidad de vida

En los últimos años diferentes estudios han señalado el ejercicio físico como la vía principal para mejorar o preservar la capacidad para andar en estos pacientes, y con ella su calidad de vida, teniendo un papel muy importante dentro de la rehabilitación.

El uso de bastones específicos puede llegar a dar una gran seguridad al paciente, puesto que permite trabajar más intensamente toda la parte superior del cuerpo: manos, brazos, hombros y espalda y ampliar la extensión de los brazos y la zancada, manteniendo un equilibrio firme. Se mejora la postura gracias al apoyo del bastón.

La práctica de la Marcha Nórdica, con la participación de la parte superior del cuerpo, conduce a una mejora significativa de la marcha en comparación con el andar de forma habitual.

 

 

 

Es importante que al practicar este deporte lo adaptemos según nuestra condición física, duración, distancia, intensidad o ritmo, necesidades personales y la situación clínica y grado de afectación del paciente.

 

La Marcha Nórdica puede constituir una poderosa herramienta terapéutica por los trastornos de la marcha a la Enfermedad de Parkinson, siente esta un ejercicio físico accesible y asequible, que ofrece la ventaja de poder ser realizada por todo el mundo, en todas partes y casi en cualquier momento y al que se pueden adherir los propios familiares.

 

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